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¿Necesitamos visión alternativa para nuestro Café?

Por: Pablo Contreras Rodríguez

Después de casi treinta años de una estrecha conexión con la cafeticultura nacional, su evolución parece ser motivo de preocupación. Hace veinticinco años México era el cuarto productor mundial sin un mercado sólido para colocar el café cultivado y los excedentes se acumulaban año tras año; actualmente se tiene un mercado en desarrollo y expansión sin una agricultura en materia de café saludable.

Desde entonces algunos factores cambiaron, se desmitificó al café como causante de múltiples enfermedades que permitieron que las nuevas generaciones, más preocupadas por su salud lo consumieran como alternativa a las bebidas azucaradas. La industria por su parte, adaptó sus procesos a las nuevas necesidades de preparación y consumo, también desarrollo procesos para minimizar el efecto del café de mala calidad y se fue hasta el cultivo a desarrollar variedades en especies que le son convenientes a sus formulaciones con la finalidad de tener abasto a un precio competitivo y rentable.

Mientras eso ocurría, en el campo algo salió mal; Los productores se empobrecieron, las grandes fincas y plantaciones mexicanas casi desaparecieron por deudas provocadas por el bajo precio internacional, la falta de crédito, entendimiento, preparación y orientación gubernamental en algunos aspectos que provocó su debilitamiento y terminó por ser golpeada por un ataque de roya que todos fuimos testigos de su acercamiento, pero no había como defenderse.

Esto ya es historia, pero que sigue. La preocupación en el campo se basa en una cafeticultura sumamente atrasada, con productores empobrecidos, mal preparados para competir en el mercado mundial, abandonados por todos, a la espera de un milagro que no va a ocurrir.

Si observamos que hacen en Brasil, se tiene una cafeticultura sumamente tecnificada, con apoyos, muy intensiva, organizada, con un productor altamente preparado, que entiende el mercado, con fabricantes y desarrolladores de tecnología enfocados, con un mercado interno creciendo y en continua búsqueda de productividad.

No quiero decir que no existen puntos cuestionables como la sustentabilidad, explotación del suelo, etc. Pero su dinamismo y preparación es innegable.

Regresando al país, no hay capacitación; El tema se basa en  producir, no en el ser rentable; la manera de hacerlo no ha cambiado  en su enfoque en treinta años a pesar de que los resultados muestran su ineficiencia; El concepto de calidad es confuso y mal entendido por no ser segmentado, el benchmarking no existe, no se  desarrolla tecnología ni la adaptamos bien a nuestras necesidades, no se tiene una estrategia, no se enfoca en los segmentos de mercado, no se puede agrupar ni organizar para trabajar, no hay tecnificación, es más no ya casi no se cultiva, solo se  cosecha en muchos lugares lo poco que produce, sin atención, con condiciones de crédito nulas por no tener un proyecto rentable, no se ha desarrollado maquinaria, ni procesos, ni se  busca la  eficiencia. SE ENFOCA LA CAFETICULTUTA EN SOBREVIVIR OTRO CICLO, pero se está ante la extinción de la cafeticultura por los precios bajos debido a la alta productividad de otros países y al contrabando de café de mejor calidad que pasa por nuestras fronteras sin control a precios más competitivos.

Se requiere de programas modernos para preparar a nuestros productores, con cursos de agricultura, administración de recursos, informática con programas maestros de producción enfocados, modelos de optimización y maximización bien establecidos, procesos, productividad y RENTABILIDAD; Si en mayúsculas; no se trata de producir mucho se trata de ser rentable y competitivo.

Yo sugiero comenzar con escuelas especializadas en el campo, donde poder vincular a nuestros productores al mundo competitivo y real. Para ello hay que mostrar en estas escuelas los modelos a seguir de forma clara para poder convencer a los escépticos.

En estas escuelas deberá vincularse a la industria, las instituciones financieras, mercados segmentados, desarrolladores de software, maquinaria, agronomía, bioquímica para crear nuestro modelo nacional de cafeticultura moderna, adaptando lo que sirve y desarrollando lo propio, cosa que no se ha visto en todos estos años.

Si no somos muy críticos con nosotros mismos y a todo encontramos una excusa nos prepararemos a ser consumidores de café en un lapso muy corto; los primeros esfuerzos para subir la producción están caminando, pero no necesariamente quiere decir que encontramos el enfoque.

(Esta historia apareció originalmente en Revista Roast en línea. Revista Roast México revista técnica bimestral dedicada al éxito y crecimiento de la industria de cafés especiales, con un diseño y una editorial galardonadas con más de 20 premios.)

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