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Crisis tras crisis: COVID-19 amenaza la resiliencia de muchos productores de café

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Mentoras del programa Grounds for Empowerment en El Salvador. Todas las imágenes cortesía de Grounds for Empowerment.

En los últimos 18 meses, hemos estado trabajando con una pequeña red de productoras y colaboradores de cafés especiales en Guatemala y El Salvador.

A raíz de la reciente crisis de precios del café, profesionales de la industria están colaborando a desarrollar y poner a prueba Talleres de Herramientas de Negocios con el programa Grounds for Empowerment, una de las muchas iniciativas que aspiran a cultivar un mercado global más progresivo para los productores de café de especialidad.

Poco sabíamos que justo después de que nuestro tercer taller cerrara en marzo, la pandemia mundial sacudiría a nuestros colegas en las zonas cafetaleras.

Nos hemos comunicado con numerosos productores de café y otros profesionales de la industria en Guatemala y El Salvador para conocer cómo se han visto afectadas sus operaciones en las últimas semanas. Estas conversaciones ayudaron a iluminar un lado de la cadena de valor del café que con demasiada frecuencia se ha quedado en la oscuridad a medida que la respuesta COVID-19 se ha extendido por todo el mundo.

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Foto cortesía de Marjorie Canjura

Desafortunadamente para muchos productores, la pandemia de COVID-19 está poniendo aún más presión en las operaciones que ya se vieron afectadas por la crisis de la roya que comenzó en 2012, así como por la crisis de precios en curso.

Esto es lo que nuestros colegas en Guatemala y El Salvador quisieran que todos supiéramos:

Las fincas de café están experimentando interrupciones inmediatas

Los productores que están cosechando y procesando lo último de sus cafés 2020 enfrentan desafíos para retener a su personal y mantener su programación de trabajo a medida que la movilidad interna dentro de cada país se vuelve más difícil.

A raíz de COVID-19, tanto Guatemala como El Salvador establecieron cuarentenas domiciliares y toques de queda. Si bien muchas industrias cerraron por completo, la agricultura se considera esencial y no fue cubierta por estas restricciones.

Sin embargo, todavía hay problemas para las fincas de café. Los trabajadores que viven cerca de fincas y beneficios secos pueden movilizarse, pero aquellos que viven más lejos luchan por encontrar transporte confiable hacia y desde sus trabajos. Al mismo tiempo, los horarios y servicios bancarios limitados significan que muchos propietarios de fincas están luchando para obtener dinero en efectivo para pagar a sus trabajadores.

Ashley Prentice de Gento Coffee en Guatemala nos dijo que muchos productores están teniendo mayores gastos operativos al contratar servicios de transporte privados para sus trabajadores mientras invierten en medidas adicionales de salud y protección. Al mismo tiempo, dijo que muchos compradores de café se vieron obligados a cancelar sus viajes a origen. La incertidumbre en el mercado sobre el futuro inmediato hace que muchos compradores duden en confirmar las compras, mientras que otros compran volúmenes menores.

Debemos recordar que estas incertidumbres logísticas y mayores costos de producción llegan además de la actual crisis de precios.

Se producen interrupciones adicionales más allá de la puerta de las fincas

Después de que los cafés se procesan y venden, deben llegar al mercado. Ana Lucrecia Glaesel y Luisa Fernanda Correa, de la Asociación Nacional del Café de Guatemala (Anacafé), dijeron que desafortunadamente, algunos puertos están experimentando una desaceleración importante.

Barcos y contenedores no llegan con normalidad debido a restricciones internacionales. Los permisos de exportación también tardan más en procesarse debido a las reducciones de personal en varias oficinas. En El Salvador, el Consejo Salvadoreño del Café tiene un personal limitado trabajando en las oficinas. El resto trabaja desde casa.

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Foto cortesía de Silvia Lechuga

Estas demoras pueden llevar a contratos cancelados. Para otros compradores que realmente deseen envíos acelerados, existe una capacidad limitada para satisfacer sus solicitudes debido a retrasos en los permisos. Todo esto significa que los cafés que están listos para exportarse pueden esperar en el puerto por períodos prolongados.

Esto retrasa la llegada de ingresos críticos a las fincas y afecta los ingresos de organizaciones de apoyo como Anacafé, que utiliza estos fondos para apoyar a los productores de café con asistencia técnica, un centro de investigación, múltiples laboratorios, un tostador y una escuela de café, al tiempo que promueve cafés guatemaltecos a nivel nacional e internacional.

Además de sus efectos inmediatos sobre los flujos de efectivo, se desconoce si estos cuellos de botella se resolverán en los próximos meses o cómo.

Como nos dijo René León-Gómez de PROMECAFE, los productores tienen preocupaciones adicionales sobre los efectos que COVID-19 tendrá en la demanda final de sus cafés y, por lo tanto, en los precios.

Además, existe preocupación entre los productores de que los retrasos en envíos podrían afectar la calidad del café, lo que podría generar relaciones tensas con los compradores.

Estructuras de apoyo bajo presión

Las organizaciones de apoyo saben que los productores de café todavía están lidiando con la crisis de precios y el cambio climático. Sin embargo, a medida que las interrupciones de COVID-19 crean más desafíos para los productores de café, las organizaciones de apoyo se ven aún más limitadas, por varias razones.

Primero, los técnicos no pueden llegar a algunas fincas para ofrecer servicios de asesoramiento. Ana Lucrecia y Luisa Fernanda de Anacafé describieron cómo el grupo tuvo que minimizar la asistencia técnica en persona a fines de marzo debido a las restricciones de distanciamiento, movilidad y programación. Confiaron en SMS, Whatsapp, llamadas telefónicas y videollamadas para las fincas que no han podido visitar durante este tiempo.

En segundo lugar, las organizaciones de apoyo se ven obligadas a modificar sus presupuestos para satisfacer las necesidades inmediatas relacionadas con COVID-19. Tanto el Consejo Salvadoreño del Café como el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) tuvieron que suspender varios proyectos de inversión y capacitación para liberar fondos para estas necesidades más inmediatas.

Tercero, como nos recordó René León-Gómez de PROMECAFE, muchas instituciones cafetaleras nacionales se enfrentan a una capacidad reducida para apoyar a los productores debido a la reducción del financiamiento, que está directamente relacionada con las exportaciones y los precios del café.

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Foto cortesía de Marjorie Canjura

Enfrentando esta trifecta de desafíos (prohibiciones para visitar fincas, mayores responsabilidades y menos recursos), grupos como Anacafé están ayudando a algunos productores de café de especialidad a trasladar sus lotes más pequeños utilizando carga aérea.

En Guatemala, Anacafé y FedEx han negociado tarifas especiales de flete aéreo para los asociados de Anacafé para el envío de microlotes. Esto lleva algunos de los cafés premium al mercado para que el dinero pueda volver a los productores. Al mismo tiempo, están impulsando esfuerzos para aumentar el consumo local.

Ana Lucrecia de Anacafé enfatizó que el grupo “esta tomando las cosas un día a la vez y reconoce que las cosas están cambiando día a día. Hoy nos sentimos orgullosos de poder apoyar al sector de la mejor manera posible, dadas las circunstancias”.

Los productores necesitan socios confiables

Este período prolongado de aislamiento obligatorio o distanciamiento social nos recuerda lo importante que es mantenerse conectado. Gabriela Flores de J. Hill y Cía. y Marjorie Canjura de Belco Café, ambas con sede en El Salvador, dijeron que los compradores con relaciones más fuertes probablemente estén menos inclinados a cancelar contratos.

Ashley Prentice de Gento reflexionó sobre cómo las conversaciones con compradores a largo plazo, que abarcan una variedad de temas, desde negocios hasta la vida en general, pueden proporcionarle una tranquilidad mental crítica para los productores. 

Hay una creencia colectiva entre nuestras fuentes de que los productores de café que tienen relaciones confiables a largo plazo con sus compradores estarán en mejores posiciones para invertir al salir de la crisis de COVID-19, en gran parte porque hay un interés común en mantener un futuro para el café de especialidad.

Ashley sugirió que los compradores de café deberían mantener abiertas las líneas de comunicación y seguir invirtiendo en sus relaciones. Gabriela Flores, de J. Hill y Cia, llevó ese concepto un paso más allá al sugerir que los compradores más progresivos deberían considerar comprometerse a compras de varios años, brindando incentivos para invertir en crear capacidad para futuras cosechas.

Marjorie Canjura de Belco instó a los productores a seguir buscando formas de diferenciarse, mientras continúan contando sus historias. A medida que disminuyen las restricciones globales de movilidad, el marketing desempeñará un papel importante en los esfuerzos de reconstrucción.

En general, nuestros colegas también resaltaron la resiliencia de las comunidades cafetaleras. No tenemos que ir muy atrás para identificar las numerosas crisis que han caído sobre los productores de café. Si bien continúan lidiando con la enfermedad de la roya y la crisis de los precios del café, también tendrán que navegar por las realidades logísticas y económicas de la respuesta a COVID-19.

Para reforzar esta resiliencia, los productores de café deben tener una red de apoyo para saber que no están solos, ni ahora ni durante el período de reconstrucción que seguramente vendrá.

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